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sábado, 27 de marzo de 2010

El encanto de Islantilla





Acabo de conocer la zona de Islantilla en un viaje de prensa organizado por APETEX, la Asociación de Periodistas de Turismo de Extremadura, en colaboración con Miguel del Fraile, de la compañía hotelera mallorquina Iberostar. http://www.iberostar.com

Bien es verdad que el viaje ha sabido a poco por la buena acogida de los profesionales del hotel Iberostar Islantilla, un hotel que asombrosamente no tiene habitaciones, sino que todas sus cámaras son suites: Una joyita en este apartado rincón de Lepe de la provincia de Huelva.

Todo comenzó con una buena cena buffet, siendo recibido atentamente por su joven y eficaz director, Daniel Berrocal. La cena fue muy agradable, pues era el momento de conocerse todo el grupo, concluyendo con una copa en el bar, terminando por cerrarlo antes de irse a la cama.
Al día siguiente y tras recorrer las instalaciones, una tailandesa, profesional del masaje ofreció sus manos a todos y cada uno de los miembros del grupo. Tras trabajar sobre la espalda, los hombros y la cara, el viajero salió muy relajado. Una conversación tranquila y suave mientras la terapeuta tailandesa trabajaba con el resto de componentes en la piscina culminó la espera.
La segunda estación fue el viaje hasta el cercano hotel Isla Canela, de la misma empresa. Un establecimiento que recordaba la arquitectura árabe, en la España del sur, pegando al Algarve portugués, en la zona que para algunos lusitanos es el Algarve español. Allí un suculento menú a base de productos de la tierra y excelentemente cocinados esperaban a los viajeros.

Un extremeño, Raimundo Holgado, aposentado desde hace años en Isla Cristina ofreció su barco a unos cuantos para dar un paseo por la zona de Isla Canela y Ayamonte. Fue un pequeño paseo por el mar, de una hora de duración, que supo a poco, pero que disfrutamos con emoción y buen gusto. El “Vestal” salió de la bocana del puerto de Isla Cristina y enfiló hacia el sur, mostrando su dueño su buen hacer en esto de la navegación.




Vuelta al Iberostar Islantilla, donde una suculenta cena, con posterior espectáculo de flamenco sirvió para poner broche dorado a la jornada marinera. Sólo me queda decir que, tras esta experiencia vivida, es muy real la filosofía de la empresa: Excelencia en el trato con el cliente, vocación de servicio, calidad como exigencia de la propia actividad, satisgacción de los huéspedes, armonía en la relación calidad – precio, respeto y promoción de las culturas locales y gestión para la innovación. He podido comprobar que el personal está muy motivado para que el cliente se marche satisfecho. Ese es el mejor pago que puede hacer el turista. Si además deja su dinero, el negocio es redondo.

lunes, 22 de marzo de 2010

Cantabria infinita



Acabo de pasar un fin de semana –puente en Cantabria, a la que ahora los eslóganes turísticos llaman Infinita. El resultado final ha sido fantástico y genial. Todo comienza en un vuelo de Iberia – Marenostrum, el nombre regional de la compañía de bandera de España.

El hotel Bahía, situado en el mismo centro de Santander, a espaldas de la catedral, es una gozada. Ha sido renovado recientemente y su personal es muy amable. Quiero destacar aquí su excelente desayuno buffet, en el que se mezclan los sabores típicos de España (aceite virgen de oliva, jamón ibérico con los grandes y reconocidos quesos regionales y los dulces típicos como unos enormes sobaos pasiegos, de marca “El Macho” y las ricas quesadas).

La primera cena fue en el Restaurante Zacarías, un referente en la coquinaria cántabra. Entrar al local de Puerto Chico, en la calle Hernán Cortés, es llegar a un templo gastronómico. http://www.restaurantezacarias.com/ . Una ensalada de mariscos colocado en la concha de una vieira- acompañada se un blanco verdejo- supo a gloria. Previamente hubo una rueda de quesos cántabros, de los más suaves a los más fuertes como el queso de Tresviso, que en la vecina Asturias llaman también de Cabrales. ¿Saben que para entrar o salir del pueblo cántabro de Tresviso sólo se puede hacer por una estrecha y curva carretera de la vecina región? Excelente son sus manganos (chipirones) encebollados y excelsa su merluza de Laredo. Al final me llamó poderosamente la atención que los cafés e infusiones se endulzaran con unos singulares azucarillos en los que la Dirección General de la Mujer del Gobierno Regional divulga la biografía de mujeres cántabras pioneras de la igualdad. A mí me tocó María Luisa Herrera Escudero, una arqueóloga que nació en Santander en 1913 y que con el tiempo dirigió el Museo Nacional del Pueblo Español. En Zacarías cantan bien los clientes mientras toman una copa y el mismo maestro nos invitó a cantar la famosa canción marinera “Santander”, acompañándolo el respetable y eso que nos comunicó que esa misma tarde acababa de enterrar a un cofrade fundador de la Cofradía del Queso de Cantabria, de la que él es su gran maestre.

La jornada siguiente, la del sábado 20 de marzo, se gastó en una magnífica excursión por las tres villas históricas cántabras: Santillana del Mar con sus estrechas y ennoblecidas calles, para concluir en su Colegiata; Comillas, donde aún se respira el ambiente que supo crear en ella su hijo predilecto, don Antonio López, Marqués de Comillas, a través del ámbito cultural, y la marinera San Vicente de la Barquera, con un precioso casco histórico y con la mejor – para mí- cocina marina de Cantabria.

El almuerzo fue en Maruja, otro de los restaurantes de fama de la zona, ahora en manos del nieto de la fundadora. Por decirlo de una manera sencilla: La mariscada fue excelente en su presentación y en ser servida por camareros que llevan más de 30 años en la casa. Antes, para abrir el apetito, el viajero anduvo sólo un par de kilómetros por el Camino de Santiago norte, entre prados y vacas lecheras, y disfrutando de unas preciosas vistas en la lejanía del mar Cantábrico.

http://www.restaurantemaruja.es/index1.html

Tras una tarde plena de trabajo en el comité director de FEPET (Federación Española de Periodistas de Turismo) y bajo una suave lluvia, las jornadas concluyen en el restaurante “El Riojano”, fundado en 1940 por Víctor Merino, otro de los grandes de la cocina cántabra. Sin duda es un lugar muy recomendable. El público tiene la palabra y el público llenó el local

En resumen, tres días en el que el viajero ha sabido disfrutar de la hospitalidad montañesa. No fue la primera vez que recorrí estas tierras, pues ya pateó por los Picos de Europa y ha recorrido casi toda su costa desde San Vicente hasta Castro Urdiales. Esta bregión, a la que antiguamente se la llamaba, el Mar de Castilla, sabe como encandilar y tratar a sus invitados.

jueves, 18 de marzo de 2010

Nagyida



Ayer estuve en el teatro Nuevo Apolo, en la Plaza de Tirso de Molina, de Madrid, viendo y disfrutando de la obra “Nagyida”, una pieza de danza y teatro húngara, aprovechando el Día Nacional de Hungría, e invitado por mi buen amigo Jozsef Nemeth, el director de la oficina de Turismo de ese país en España.


La obra que vimos era trepidante en danza, color, movimiento y música. Una verdadera joya. Se trata de la acción que discurre en el pueblecito de Nagyida, hoy en Eslovaquia, cuando son atacados por el ejército austríaco y defendido por los lugareños.


La gente del lugar no quería la guerra, sino la buena vida, la comida, las fiestas y el discurrir tranquilo del pueblo. Todo está basado en la comedia del poeta János Arany. La puesta en escena es maravillosa y la compañía privada que lo puso en el teatro sabe hacer un excelente papel. Mis felicitaciones a ella y a su director artístico y coreógrafo, Sándor Román.
Un consejo bueno: Vaya a verla.

viernes, 12 de marzo de 2010

El Cerezo en Flor


Hoy estoy contento porque me acaban de pasar esta noticia de la agencia EFE que informa que la fiesta que anualmente celebra el Valle del Jerte, “El cerezo en flor”, se convertirá en la nueva Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Y porqué uno está contento por ello: Por dos razones. La primera es que Extremadura, mi tierra, una vez más se promueve turísticamente y otra es que uno puso su grano de arena para que esta fiesta pase de ser de interés turístico regional a nacional.

Alguien se podrá preguntar y so por qué. La razón es sencilla. Para que una fiesta se declarada de ámbito nacional ha de tener varios requisitos: Dos de ellos importantes, como es la asistencia de un público al festejo, que en sus cercanías haya una buenas instalaciones de alojamiento. Y la tercera – no menos importante- que se divulgue en los medios nacionales y extranjeros. Y esta fue la parte en la que tuve el honor de intervenir.

En la Fiesta del Cerezo en Flor de 2009 tuve el gran honor de invitar a periodistas especializados en turismo de Extremadura de España y del mundo para que conocieran “in situ” este festejo. Fueron unos días muy agradables, recorriendo el Valle con un millón de cerezos en flor y viendo lo que supone esta actividad para la economía de la comarca. Tras la divulgación de la fiesta en los medios, la declaración del Cerezo en Flor está conseguida. Felicidades a todos los extremeños. Ahora sólo queda disfrutarla…que ustedes lo pasen bien. Y un consejo: Aproveche este año los días cercaos a San José. Me lo agradecerá.

martes, 2 de marzo de 2010

El turismo de interior


El turismo de interior es el reencuentro del hombre que sale de su tierra y se encuentra conviviendo con los que viven y trabajan en el destino elegido para pasar unos días de asueto, en contraposición del vacacionista, que toma sus vacaciones con prisas, con deseos de gozar, sin un encuentro real con las personas que habitan el lugar donde teóricamente descansa. La palabra vacacionista la he tomado de un antiguo presidente de la Asociación Hotelera de la Playa de Palma, en Mallorca, que veía como sus numerosos clientes sólo querían tomar el sol y su ruta diaria era hotel-playa-discoteca.

Por el contrario el turista que realiza viajes por el interior de España -me gusta más el concepto noble de viajero- busca reencontrarse con lo autóctono, lo propio, lo auténtico, hallando, de alguna manera, paisajes limpios, bien conservados, propios de muchas partes del interior del país. Este modelo de turismo, redistribuye la riqueza, conserva el paisaje y supera la estacionalidad del típico veraneo.

El turismo de interior tiene además muchas otras ventajas: Rehabilita los edificios singulares o populares, de esta manera se consigue recuperar la arquitectura autóctona y adaptada al medio; ofrece en sus restaurantes, por lo general, productos locales a través de la gastronomía típica del lugar. El trato con el cliente es más directo y personalizado, un trato mucho más humano. En resumen, el turismo de i
nterior apoya la economía local de base.

Los productos del turismo de interior – aún menos elaborados que los de sol y playa- ponen a disposición del viajero todos sus recursos disponibles: Patrimonio histórico artístico, la naturaleza misma, ofertando cada vez mejores lugares para realizar turismo rural complementando en muchas ocasiones con el turismo activo.


En la foto, el castillo de Herrera del Duque (Comarca de La Siberia. Badajoz)