La
historia de que Ceuta es española, data de 1580, mucho antes de que se fundara el
Reino de Marruecos, pues la ciudad era portuguesa tras su conquista en 1415, y
tras la unión de los dos reinos ibéricos, con Felipe II. Después vino la separación
de los dos reinos ibéricos y los ceutíes decidieron quedarse con España, en 1640,
hecho firmado en el Tratado de Lisboa de 1668. Luego, bajo ningún concepto, Marruecos
puede decir que esa ciudad, y la vecina Melilla pertenezcan a su territorio.
Ya
hay problemas con el Sáhara que eso sí era una colonia española y que la ONU
había delegado en España la descolonización del territorio, hoy reconvertido en
“una provincia” falsa marroquí, aprovechándose de los ricos fosfatos y de la pesca
tan rica en los mares cercanos a la zona, en perjuicio de la potencia colonizadora
que es España.
El rey Hassan II,
aprovechando la debilidad del Reino de España, con Franco hospitalizado, a punto
de morirse, y con el Príncipe Juan Carlos como Jefe de Estado en funciones, promovió
la famosa Marcha Verde, conformada por miles de civiles marroquíes que se llegaron
al Sáhara y tuvo que salir el Ejército español de allí, dividiéndose el territorio
entre Marruecos y Mauritania, aunque este país cedió su parte al país vecino.
Y ahora es la debilidad
del Gobierno español al frente del cual se encuentra Pedro Sánchez que, sin consultar
a nadie, una cuestión de Estado, ni al Parlamento ni a la oposición democrática,
ha cedido a Marruecos la soberanía del Sáhara Occidental ¿Qué hay detrás de todo
ello? Se dice que Marruecos, aliado de Israel, tiene, a través del programa “Pegasus”,
toda la información que poseía el teléfono de presidente del Gobierno español tras
una visita a Ceuta, “¿Qué habría en ese teléfono que Pedro Sánchez para que
este ceda y ceda todo lo que le pide Marruecos?
Lo
que ha querido ahora, el Rey Mohamed VI (que vive más tiempo en París que en Rabat)
y el gobierno de ese país, es intentar demostrar que Ceuta y Melilla son colonias
de España en territorio marroquí y esto no es verdad. Ni siquiera la ONU lo tiene
estipulado como tal.
Conocí
a su padre el Rey Hassan II, en Mallorca tras una visita, no oficial, sino “familiar
a su hermano” el rey Juan Carlois, para tratar ciertos temas. Todo ello está publicado
en el diario “Baleares” de entonces. Guardo una anécdota personal. Mientras
esperábamos al avión del rey Hassan, y estando hablando en el aeropuerto de
Mallorca con el gobernador civil, un soldado español me puso una metralleta en
el estómago aduciendo que estaba debajo de una acera en lugar de estar subido a
ella. Tal era la seguridad del rey marroquí. Separé la metralleta con mi mano izquierda
y le dije. “Estoy hablando con el señor gobernador civil. Haga el favor de
dejarme en paz y tenga cuidado que eso se dispara sin querer”.
Hay
otra anécdota más de esta singular y desconocida visita. Recibí una llamada del
Palacio de Marivent, recriminándome porqué había puesto en el titular de la información,
firmada por mí, siguiente: “Juan Carlos y Hassan se entrevistan en Marivent”. Y
que tenía que haber puesto don Juan Carlos. Le dije que los dos eran reyes y no
podía poner don Juan Carlos y don Hassan se entrevistan en Marivent”. Todo quedó
como una singular anécdota periodística.
Mis
visitas a Ceuta fueron dos a lo largo de mi ya larga vida, pero esto ya es mejor
dejarlo para una segunda crónica.











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