Edgardo
Cabrera Delgado es un eficiente hombre del turismo mexicano y también destacado
skalega, tanto que ha recibido este año la Medalla del Skal de México “Rafael
Millàn”, por su buena labor como profesional, además de ser un excelente novelista,
pues le acabo de leer su obra “Juan Pólvora”, que me trajo a España su hija y
me la envió por correo con una dedicatoria personal.
Vayamos
por partes: El libro trata de una historia novelada de los años 50 en un pueblecito
mexicano llamado Villa del Peñón, donde hay un mal político -nada extraño, por
cierto- y un peor policía, un tal Juan Pólvora, que nació en ese pueblo de un rico
padre desconocido, por lo que en su labor profesional se dedica a hacer desgracia
tras desgracia a los pocos habitantes de la población.
La
novela tiene un encanto especial para mí como español de España, y eso que he
visitado unas diez veces la nación hermana de México (la Nueva España, en tiempos
del imperio) pues a veces Edgardo usa palabras que desconozco, ya que muchas de
ellas se usan normalmente en México procedente del nhuatl, una lengua que se
sigue hablando allí, especialmente en los estados de Puebla (que tengo el gusto de conocer), Veracruz e Hidalgo
con más de 6 millones en total. Esto me recuerda a mi profesor de Gramática española
en la Facultad de Ciencias de la Información en los cursos 1971 a 1976, don
Manuel Alvar, cuya especialidad era el español de América, y que, con el tiempo,
fuera director de la Real Academia Española de la Lengua. La última vez que estuve
con mi profesor fue en la villa de Las Brozas, en 1990 en un homenaje de la Academia
de la Lengua a Francisco Sánchez “El Brocense”.
Son
palabras como “mecate”, una cuerda, palabra que viene del náhuatl “mecattl”
y se usa en México, Centroamérica y Venezuela; O “alebrestar”, que en el
español de España sería alborotar o inquietar. “Molcajete” es un mortero
de piedra volcánica de origen mesoamericano que sirve para machacar ingredientes
y hacer salsas. Y así muchos vocablos más. He aprendido mucho al tener que usar
el diccionario para averiguar su significado. Eso hace que palabras de lenguas indígenas
americanas se incorporaran al español de España. Me viene a la memoria de la
tribu taína de la hoy República Dominicana y Haití, palabras como huracán,
bohío, caimán, hamaca, tiburón, barbacoa. De hecho, la primera gramática del
náhuatl la redactaron en 1531 los misioneros franciscanos una gramática muy anterior
que otras de países europeos. Por desgracia el escrito gramatical de los franciscanos
está perdido actualmente.
Edgardo
tiene publicados varios libros más. El último fue en marzo de este mismo año
titulado “La llave”. Este amigo skalega primero fue fundador del Skal de Querétaro,
hermanado con el el Skal de Madrid, del que tengo el placer de ser presidente de
honor, y después creó el Skal de Bernal,
un pueblo mágico de México, esa red de pueblos similares a los pueblos más
bonitos de España.
El autor es un hombre polifacético. Fue becado por la Organización de Estados Americanos para especializarse en dos Centros de Tecnología Educativa en el extranjero. Su profesión es abogado y llegó a ser presidente del Colegio de Abogados Litigantes de Querétaro. Como político alcanzó el cargo de presidente del Congreso del Estado de Querétaro y como hombre del turismo creó el Hostal Medieval en Bernal, con un observatorio astronómico certificado por la NASA. Ese pueblo bonito cuenta con una curiosidad mundial: Se trata de la Peña Bernal, un monolito de 67 millones de años, procedente de un extinto volcán y es el tercero más grande del mundo tras el Peñón de Gibraltar, en la Península Ibérica y el Pan de Azúcar en Brasil, de 350 metros de altura y adonde acuden miles de personas cada año. www.hostalmedievalbernal.com
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1 comentario:
Suena interesante. habría que leer a Juan Polvora
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