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viernes, 10 de abril de 2020

Semana Santa en Comayagua (Honduras)






            Tania Zelaya, una buena amiga hondureña, alumna mía hace años en el Curso de Periodismo Turístico de la Universidad Complutense, es ahora una persona importante en la Presidencia de su país, concretamente en el departamento de Marca Honduras. Tuvo a bien invitarme en participar en Tegucigalpa en la jornada de Marca País Honduras en 2017 y hace dos años en Comayagua, la ciudad colonial hondureña más antigua desea nación centroamericana y fundada en 1537 por el capitán Alonso de Cáceres, natural del pueblo cacereño de Alcántara, donde tuve el honor de participar con la ponencia “El Camino de Santiago” en el Congreso Internacional de Turismo Religioso. Allí coincidí con Carlos Miranda, alcalde de Comayagua, con el que intentamos hermanar Comayagua con Alcántara. 




Yo conté mis vivencias en la ciudad en este video:





            Ahora en este vídeo, de sólo 9 minutos, Carlos Miranda, buen amigo, nos cuenta la Semana Santa de su ciudad:


jueves, 9 de abril de 2020

Ayudas del Obispo Rocha Pizarro en la Guerra Civil




          Continuando con algunas anécdotas del obispo de Plasencia don Feliciano Rocha Pizarro, el hinojaliego Francisco Sánchez Bernal, un amante de la música y luthier que fabrica diversos instrumentos musicales de manera artesanal, residente ahora en la provincia de Madrid, me cuenta lo siguiente: 










            Durante la Guerra Civil española, los hermanos Sánchez Rivero, hijos de María Rivero Pizarro, (prima hermana del obispo Rocha Pizarro) y de Victoriano Sánchez Macarrilla, que fue alcalde de Hinojal durante la República Española: Pedro, Cesáreo y Alejandro fueron los tres al campo de batalla. Había una normativa legal que decía que no podía haber tres hermanos de una misma familia en el frente, pues si morían los tres, la familia quedaba desamparada económicamente. Ante esta mala situación familiar, María se acercó hasta el palacio episcopal de Plasencia para hablar con su primo por si podía hacer algo en favor de sus hijos. Estuvo dos días en el palacio, pero don Feliciano no pudo hacer nada por esta situación.






            Al parecer, Perico se hallaba en intendencia, repartiendo ropa y otros enseres a los soldados y Cesáreo se estaba preparando para entrar en combate, en la zona de Miajadas. Cesáreo estaba al frente, de una ametralladora, con otros dos soldados. Le comento su capitán: “Cesáreo, cuando salgáis al frente, irán a por vosotros”. Entonces el soldado comenzó con la gestión para salir del peligro. Un día, Cesáreo estuvo hablando con su comandante, que también era sacerdote, y le dijo que procedía de Hinojal (Cáceres) y que el obispo de Plasencia era su tío, primo hermano de su madre. El comandante escribió al obispo y desde entonces Cesáreo, que ya estaba casado (en la foto con su esposa)  y tenía una hija de ocho meses, se convirtió en sacristán del cura militar, librándose de estar en primera línea del frente. Tuvo una contienda tranquila, comía bien, y estaba fuera de peligro.


           El que estaba en el frente más complicado, era Alejandro, que se encontraba en la zona de Brunete (Madrid), dónde se enfrentaron en varias ocasiones, los ejércitos nacional y republicano. Alejandro se libró de la guerra y se fue a su casa, por lo que algo tuvo que hacer el obispo en favor de sus sobrinos, a pesar de ser considerado muy recto en los temas de religión, como era habitual en aquella época.


miércoles, 8 de abril de 2020

Anécdotas de Marcos Salazar y mías con artistas de cine



            Como uno está confinado, como todo el mundo, en estos días históricos de coronavirus, mi amigo venezolano, el artista Marcos Salazar, que colaboró estrechamente con el último Festival Internacional de Guitarra “Andrés Segovia”, y que recibió, hace años, un premio del Ministerio de Turismo de España por su labor turística en su Venezuela natal.











            Y me cuenta Marcos unas anécdotas tras mi artículo sobre el restaurante de Marakech donde Alfred Hitchock rodó su película “El hombre que sabía demasiado” con protagonistas como Doris Day y James Stewart: 

https://pacorivero.blogspot.com/2020/04/el-hombre-que-sabia-demasiado.html


            Recuerdo la elegancia de James Stewart en banquete con desfile de modas montado por Valentino, yo estudiaba en el West London College y conseguí con un amigo griego; trabajar para los banquetes en los hoteles Savoy (actualmente considerado como patrimonio cultural) Dorchester, Carlton Tower y en el Hilton. Ese viernes negocié con un compañero español (un veterano) que me dejara atender la mesa en donde estaban la Princesa Margarita, Lord Snowdon, James Stewart y Brigitte Bardot y otras personas que no conocía. Al final del banquete bromeamos de haber. comido en el plato de Margaret....el privilegio me costó dos libras.



            Un servidor saludó personalmente al prestigioso fotógrafo Lord Snowdon, cuñado de la Reina de Inglaterra, por estar casado con su hermana Margarita. Fue hace años, cuando uno estaba como responsable de la sala de autoridades del aeropuerto de Palma de Mallorca. Allí tuve el gusto de atender a numerosas personalidades: el presidente mexicano De la Madrid; al presidente del Gobierno español, Felipe González, a un presidente de China, Li Xiannian, quien a sus 76 años y de manera sonriente, se dirigió al gobernador civil Carlos Martin Plasencia, con sus treinta y pocos años, era ya delegado del Gobierno de España y el presidente chino no se lo podía creer. También tuve el honor de atender a doña Sofía como Reina de España y a su hermano el ex Rey Constantino de Grecia, por poner unos cuantos ejemplos.



            Y continua mi amigo Marcos Salazar de una anécdota con Papillon en el Hotel Tamanaco, el mejor hotel de Caracas, donde estuve el gusto de alojarme a los 26 años, la primera vez que volé a América, allá por el año 1979 y conocía a Miss Universo, la venezolana, Maritza Sayalero.






            Tengo anécdotas de Claudia Cardinale y Henry Charriere (Papillon). Eso fue en el Hotel Tamanaco y yo trabajaba para Hertz rent a car en 1970 y uno de los directores del rodaje me pidió apoyo para trasladar en los coches alquilados a las figuras más importantes de la película (Claudia, Charriere y Stanley Baker) a las localidades de Barlovento (costa a 100 kilómetros de Caracas) en síntesis nos involucramos tres guías chóferes y a mí me tocó en dos oportunidades atender a  Henry Charriere y a Claudia Cardinale, pero lo mejor del cuento es  que Papillon actuaba como un epicúreo: llevaba comida y bebida del hotel, no paraba de comer y beber en el coche y a veces pedía que parará a un lado de la carretera para hacer sus necesidades y no tenía reparo en soltar sus gases en el coche, al final me regaló una jarra de agua tipo termo y dijo "le he dado de ganar mucho dinero al Hotel Tamanaco; quédatela" y todavía la conservó!! a Stanley Baker lo atendió Vicente Blanco quien falleció hace unos años.



            Y hablando de personas famosas, he tratado con muchas a lo largo de mi vida profesional, en el Pacífico mexicano, allá por la Jolla de Mismaloya, cercana a Puerto Vallarta, donde me alojé en un lujoso hotel que tenía en la misma habitación una bañera - jacuzzi, que miraba al océano. Allí visité el lugar donde se rodó “La noche de la Iguana”, dirigida por John Huston y protagonizada por Richard Burton, Ava Gadner y Deborah Kerr, cuyas fotos originales y parte de los decorados estaban en un restaurante de la zona… En otros artículos contaré mi almuerzo en Mallorca con la chica Bond Úrsula Andress o la cena en Ibiza con Sissi Emperatriz, Romy Schneider, o mi choque físico en Buenos Aires con Sylvia Kristel, protagonista de la famosa película erótica “Emmanuelle”.

lunes, 6 de abril de 2020

Rocha Pizarro, Hijo Predilecto de Hinojal







            Siendo alcalde de Hinojal Marcelo Durán, el martes 30 de octubre de 1928, el Ayuntamiento en pleno nombró a don Feliciano Rocha Pizarro Hijo Predilecto. El funcionario municipal, Miguel Ángel Moreno Breña, me brinda estos días de confinamiento, la fotografía del diploma que se conserva en el edificio de las Casas Consistoriales, realizado y enmarcado en madera por G. Pulido, de Cáceres.



            Este es el texto: El Ayuntamiento pleno de Hinojal en sesión extraordinaria, celebrada en 30 de octubre de 1928 interpretando el afecto de veneración que siente este pueblo por el Ilmo. Sr. D. Feliciano Rocha Pizarro que, tras constante y meritísima labor como Párroco, Profesor del Seminario Cauriense, Canónigo, Deán, Provisor y Vicario General de la Diócesis de Coria, llega hoy por legítimos merecimientos a la alta dignidad episcopal, legando con ello un timbre de gloria al pueblo que tuvo la dicha de verle nacer, acordó, por unanimidad y aclamación declararle HIJO PREDILECTO del mismo, expidiéndole este Título para su satisfacción y como testimonio de la admiración y cariño que le profesa este vecindario. Refrenda este acuerdo del pleno, junto a la firma del alcalde, el secretario de la Corporación Municipal.




El agua del señor obispo




            Y quiero ahora ir escribiendo anécdotas del señor obispo, y decir quien me las va contando. Irán saliendo muchas





            Me cuenta Guadalupe Muñoz Álvarez, académica correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, natural de Plasencia, que: mi madre, que era de Garganta la Olla, estudió Farmacia en Madrid y vivió en Plasencia desde el año 1941. Conoció al obispo Rocha Pizarro y ella nos contaba que, en la sequía y las restricciones de agua, el obispo permitía a la gente tomar agua del pozo del Palacio Episcopal”.

domingo, 5 de abril de 2020

Bendición del Colegio de la Inmaculada




            El 15 de agosto de 1927, el provisor de la diócesis de Coria, don Feliciano Rocha Pizarro, celebró una misa, para inaugurar el Hospicio de niñas en lo que sería el Colegio de la Inmaculada, hoy colegio mayor universitario “Francisco de Sande”, instalados en lo que fuera Palacio de los Perero en la ciudad antigua de Cáceres, según información del periódico “·El Noticiero de Cáceres”, que recogió Germán Sellers de Paz en su libro “Cáceres visto por un periodista”. El acto estuvo presidido por las autoridades provinciales de Cáceres, encabezadas por el gobernador civil, don José García Crespo, amigo del general Miguel Primo de Rivera, al que había recibido oficialmente en la capital de la provincia en octubre de 1925, y el presidente de la Diputación, don Gonzalo López Montenegro, que había sido alcalde de la capital y numerosa veces presidente de la Diputación, además de ser gentilhombre de Cámara del rey Alfonso XIII, a quien le acompañó durante sus visitas en 1924 y en 1928.  Gonzalo López Montenegro, descendiente de una prestigiosa familia cacereña adquirió, siendo alcalde de la capital, con sólo 30 años, el Hospicio de niñas en el Colegio de la Inmaculada que adquirió restaurándolo, para hospicio de niñas.









            También en tiempos de su mandato en la alcaldía se inauguraron las líneas de autobuses Cáceres - Alcántara, pasando por Brozas, y Cáceres – Montánchez. Asimismo, durante su tiempo en la Diputación, mandó construir el puente de Alconétar, que comunicaba la capital con la parte norte de la provincia. Durante la guerra cedió su palacio de los Golfines de Arriba durante más de un mes desde el 25 de agosto de 1936 para que se instalara allí el Cuartel General del Ejército Nacional, con el general Franco a la cabeza, siendo aquí nombrado como nuevo Jefe del Estado. Por otra parte, en mayo de 1937, Gonzalo López Montenegro elevó un escrito a favor de la clemencia, a petición de la familia, del que fuera alcalde de la capital cacereña, Antonio Canales, pues a pesar de la distancia ideológica que les separaba, consideraba al alcalde socialista un hombre honesto y servidor de Cáceres.


La casa de los Perero



            Es una casa palacio, que se encuentra dentro del recinto de la ciudad monumental, se comenzó a construir a finales del siglo XV. Está cerca del Parador de Turismo, en la plaza de Pereros y muy cerca de la muralla almohade. Destaca su preciosa portada, con arco de medio punto, pero la puerta antigua, con diversos escudos de la familia, está a la vuelta de la esquina, que da acceso al barrio judío. En el interior hay un precioso patio renacentista, cuya fotografía es de 1929 del libro de José “Por la vieja Extremadura”. Este edificio palaciego albergó una fábrica de tapones de corcho, y tras ser comprado por la Diputación se convirtió en la casa hospicio de niñas y Colegio de la Inmaculada, regido por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul y del que aporto una fotografía fechada en 1924 del libro “Cáceres en fotos. Vida de una capital de provincia desde 1850”, del que tengo el honor de ser su prologuista, como me pidió su autor José Antonio Ramos. Hasta 1987 fue dirigido por el hoy cronista oficial de Cáceres, Santos Benítez Hoy este edificio es el colegio mayor universitario “Francisco de Sande”, también dependiente de la Diputación Provincial de Cáceres.



sábado, 4 de abril de 2020

Comidas raras por el mundo






            En estos días de confinamiento, en el que parece que no vamos a tener comida que llevarnos a la boca, echo mis vivencias hacia atrás para recordar las comidas raras que he tenido que hacer por esos mundos de Dios… Y luego dice que en España comemos raro, como me dijo una vez en un congreso internacional de prenda turística, allá en Colombia, una polaca, que nos comemos hasta las gambas y los camarones… ¡uggg, qué asco!




            Lo más normal que he tomado en uno de esos viajes, fue carne de burranco en el norte de Italia, tan afectado ahora por la pandemia del coronavirus. Allí estuve en un par de ocasiones en la Azienda Agroturistica di Quarteroni Ferdinando, en Calcinato (Brescia), más conocida por Ferdy, donde en las dos ocasiones probé la carne de burro y hasta un enorme queso que Ferdy, el dueño, fabricó para una feria del queso, similar  a la que se celebra en los primeros días de mayo en Trujillo. www.uniest.it Para los que no sepan qué es burranco le diré que es la cría de la burra. Mira si lo sé que en mi tierra extremeña se comía antes; yo lo hice de niño…. Tanto me gustaban los burros que un día mi padre le pegó una “somanta” de palos a una burra cuando estaba en el corral (“tinao” se dice en Las Brozas) por morderme en el costado izquierdo. La verdad es que la culpa la tuve yo: Aparté al burranco de las tetas de su madre para probar yo la leche de burra, como Cleopatra, y claro, la burra me mordió como venganza.




            Y de aquí, a probar la cabeza de un pato en la isla china de Hainan, una isla situada en el golfo de Tonkín, entre China y Vietnam, y que tuve el gusto de visitar de manera individual para realizar un estudio turístico, tras pasar por Hong Kong. Era en marzo de 1997, meses antes que este enclave inglés se retrajera a la nación oriental.


Para saber algo más, picar este enlace: 






            Pues bien, en esta isla tropical china tuve el gusto de preparar una cabeza de pato en un restaurante de la zona de Sanya, al sur de la isla, donde estaba la mansión del dirigente comunista y ministro de Asuntos Exteriores de Mao Tse Tung, Chue en Lai, como homenaje a tan “ilustre” visitante que llegaba desde tan lejos como era el turístico país de España. Pero no fue lo único. En otro restaurante me invitaron a elegir la serpiente que iban a cocinar en mi honor. Me recordaba las anguilas que guisaba mi abuela Alfonsa en el pueblo de Hinojal y pescadas cuando había anguilas en el río Tajo, a su paso por Garrovillas, tras ir a desovar a aguas dulces y subían el río desde el estuario en Lisboa.





            Y de aquí, al continente americano. En cierta ocasión, allá en Acapulco, se apagó la luz en el restaurante y no se veía prácticamente nada. Comenzamos a comer el rico “pollo” que nos habían preparado en el menú del congreso, un rico menú a base de… iguana. Otro curioso plato fue en México el riquísimo plato de saltamontes coloraos fritos; es decir chapulines, muy ricos. Y también se puede tomar el gusano de la ruca bebida mezcal, algo curioso. Pero para curioso, los gusanos que tomé en una feria de turismo en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, ahora muy atacada por el coronavirus… Mereció la pena.



Y para saber más: 









            En cierta ocasión, en Cuba fue invitado al restaurante “La Maison”, donde probé un plato de una agradable langosta, pero no tan sustanciosa como las ricas langostas mediterráneas que comía en mis tiempos mallorquines. Pero sí lo que me dejó marcado fue el plato de “rata de agua” que me ofrecieron en otra visita cubana. 




            Solo hay una cosa que no me gusta: lo picante. Cada vez que viajo a México, y la última vez fue al Congreso hispano - mexicano de cronistas oficiales a Cancún, cuando yo andaba con muletas por haber sido operado de una pierna. Cuando voy a mi muy querida tierra mexicana, digo que nada picosito, nada es NADA.  Y lo supe por experiencia un día que en 1992 organicé un viaje a Mérida (Yucatán) para acudir al encuentro de los periodistas de turismo de las Méridas del Mundo. Invité a los directores de los dos periódicos de la región: “Hoy” y “Extremadura”. Una tarde el entonces director del periódico de Extremadura, lloraba, pero no de emoción, sino por comerse una comida muyyy picante. Es lo único que no me gusta, el picante, pues como yo digo: “El picante, para los chistes”.




Y luego dicen que unas buenas gambas a las planchas… saben mal… ¡Pobres polacos!.

viernes, 3 de abril de 2020

El hombre que sabía demasiado






            Sí, es el título de una deliciosa película de Alfred Hitchock, con James Stewart y Doris Day, como principales protagonistas. Yo la acabo de ver en mi televisión, una vez más, aprovechando los días de encierro esta deliciosa película estrenada en 1956 y me agradó mucho volver a verla en el canal TCM, que la reponen hasta el 9 de abril, para las personas que esté en Movistar.




            Pues bien, guardo un gratísimo recuerdo de mi estancia en Marrakech, cuando fui desde Mallorca hasta allí,  con directivos de la compañía aérea Hispania, de la que por entonces un servidor era su jefe de prensa, en un avión Caravelle para invitar desde Canarias a los miembros de la junta directiva de la Federación de las Asociaciones de la Prensa de España, entre los cuales estaba un antiguo profesor mío allá por los años 70, don Enrique de Aguinaga, natural del cacereño pueblo de Valverde del Fresno, en la Sierra de Gata, justo ya en la Raya con Portugal  y que hoy a sus 97 años, sigue siendo cronista oficial de la Villa de Madrid. 





            Pues bien, de este viaje recuerdo nuestro paseo por la Plaza de Jemaa el Fna, plaza declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y en la que tengo una anécdota personal. Un día voy a Marrakech para pasarme en ella unas dos semanas, con el fin de escribir una guía turís0tica que está publicada en el año 2000 por la editorial Jaguar.  Fueron 15 maravillosas jornadas en las que recorrí sólo la ciudad, aunque el primer día acompañado de un guía turístico.





            En otra ocasión pasé una noche en el famoso hotel Mamounia, uno de los más celebres del mundo en el que su director, un francés bajo y regordete, mandó que me mostraran la suite de Winston Churchill, y donde se dedicó a pintar, a finales de los años 50. Por la noche paseé por sus enormes y preciosos jardines, a la luz de la luna. Otro día tuve una cena de gala con el príncipe Moulay Rachid, el hermano del actual rey Mohamed VI, aunque al padre de los dos, Hassan II, tuve la oportunidad de saludarle en mis tiempos de Mallorca, cuando hizo una visita al rey Juan Carlos.




            Para no perdernos, copio aquí lo que escribí en mi guía sobre el restaurante Palacio Gharnata: “Es un restaurante con historia. Fue aquí donde se rodó parte de la película de Alfred Hitchcok “El hombre que sabía demasiado”, situado en un viejo palacio decorado con un elegante estilo granadino. En su salón, con pufs alrededor de mesas bajas se sirven las comidas, mientras que cuando hay grupos organizados, una bailarina baila la danza del vientre. Un lugar muy atractivo para el turista que acude a Marrakech. Lo dirige una mujer, Madame Lamarani”.




            Y la anécdota que me ocurrió en la Plaza de Jemaa el Fna es singular. Fui a comer a un restaurante con terraza y estas cosas que ocurren entre españoles y marroquíes, que hay empatía y buen entendimiento: El maitre me invita a un té a las seis de la tarde en su casa. Así, el primer día de mi estancia prolongada para escribir el libro me encuentro en una casa particular de la medina marrakechí… Y hubo muchas más anécdotas, pero un artículo no da para tanto.


Y si quieres ver la película cumpleta, pica este enlace: 

https://youtu.be/0rfbNgjc8FM