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jueves, 15 de junio de 2017

España no quiere a sus grandes hombres

     


     Esta mañana he tenido que ir por un tema médico a la Clínica Santa Elena. Enfrente de la entrada principal está la calle Vicente Alexaindre y al salir me saltó una alerta en mi teléfono móvil un artículo sobre la casa del Premio Nobel Vicente Alexaindre, escrita por Alfonso Aguado, co -fundador de la aplicación "Historias", que decía así:



    "El sevillano y Premio Nobel de Literatura en 1977, Vicente Alexaindre (1898  - 1984), vivió en el número 3 de la calle que hoy en día lleva su nombre. Considerado como uno de los grandes del género poético español, Alexaindre perteneció a la llamada Generación del 27, de la que también formaron parte otros célebres autores de la época como Federico García Lorca.


    La concesión de Un Premio Nobel sirvió como reconocimiento a su extensa obra, caracterizada por una armoniosa combinación de tradición y vanguardia, "Historia del corazón" (1954) y "Diálogos del conocimiento" (1974) son solamente algunas de sus creaciones más famosas.




     Pues bien, la casa de Vicente Alexaindre, Premio Nobel de Literatura, está arruinada y en venta. Unos "okupas" entraban en ella al poco de hacer la fotografía.

     ¿No podrían las autoridades culturales de este país, llamado España, recuperar esta casa comprándola y honrar así a uno de sus grandes hombres? No hay más comentarios por mi parte.

(En otra historia contaré cómo conocí a Rafael Alberti, con el que paseé durante cuatro horas por Palma de Mallorca; Gerardo Diego en la Biblioteca Nacional de Madrid y a la última actriz del teatro universitario de García Lorca "La Barraca").



miércoles, 10 de febrero de 2016

11 años en Mallorca


 


 

            Hoy he escrito unas pocas palabras para recordar que justo un 10 de febrero de 1976 llegaba, a mis 22 años, a la isla de Mallorca en un avión de la compañía Aviaco, la  hermana pequeña de Iberia.

            A mi llegada, por la mañana, al aeropuerto de Son Sant Joan, el día me recibió como hoy, frio y lluvioso. Esa fue la primera jornada que supondría una estancia de casi 12 años, hasta el 25 de julio de 1987, cuando un barco de la Trasmediterránea me distanciaba del puerto y de la Seo catedral, desde la lejanía aún recuerdo aquellos momentos, tanto el de la llegada, como el de la salida a mis 34 años.

            Durante esos once años y medio, supuso un gran cambio en mi vida, De Mallorca me traje, en lo personal, dos maravillosos hijos, buenos y fraternales amigos y una gran añoranza de la Roqueta, la comprensión de la parte buena y menos buena de la sociedad mallorquina.

            En lo profesional fue un lujo, desde informar de la Casa Real, la entrevista a un secretario general de la ONU, hablar con Gadafi o con el descubridor de un corazón artificial, sin olvidarme de las cuatro horas que pasé, desayuno incluido, agarrado del brazo del escritor argentino Jorge Luis Borges por la Cartuja de Valldemosa, la dedicatoria de una caricatura que poseo del músico hispano - estadounidense, Xavier Cugat, o el paseo por las calles de Palma de Mallorca, agarrado del brazo de uno de los grandes de la Generación del 27, Rafael Alberti, con libro de poemas, dedicado, el titulado “Sobre los Ángeles”.

            Un dato curioso, siendo cacereño, viviendo durante 15 años de mi vida a 33 kilómetros de la frontera de Portugal y haber vivido durante el verano de 1974, poco después de la Revolución de los Claveles, tuvo que ser Mallorca el lugar de donde saliera a pisar un país extranjero, fue en octubre de 1979, en un largo viaje de cuatro semanas por América, comenzando por Venezuela, Argentina y terminar en Brasil, todo ello, siendo cronista de una Embajada Turística Balear, organizada por la empresa mallorquina Viajes Barceló. Todo un lujo.

            En Mallorca fui secretario general de la Asociación de la Prensa, miembro fundador de la Asociación Balear de Periodistas de Turismo y director fundador una agencia de prensa a la que llamamos “Mallorca Press”, que dio la exclusiva de la llegada a Mallorca de dos personajes tan curiosos como el general panameño Omar Torrijos o la entrevista del dictador venezolano José Pérez Jiménez. Los dos llegaron a pasar unas vacaciones a Mallorca. Fundé el Gabinete de Prensa del Aeropuerto de Mallorca; jefe de prensa de la compañía aérea charter “Hispania”, la única compañía aérea cooperativa en Europa. Me gustó bojear (dar la vuelta a Mallorca) en un barco de la Trasmediterránea, viajar en un yate de la hija de un jeque árabe o entrevistar al cantante  Julio Iglesia,  hasta que llegaron dos personas también famosas, Paquirri y la Pantoja.

            Me gusta el trabajo periodístico de entrevistador y durante los once años realicé cientos de entrevistas a personas con interés periodístico en los ámbitos isleños, nacional o internacional, de las que me siento muy orgulloso, pero sin duda algún de lo que más satisfacción tengo  es de mi familia. Mi madre tiene siete nietos, de los cuales cuatro son mallorquines.  Con ello está todo dicho: Mallorca está muy metida en mi corazón.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Mi encuentro con Rafael Alberti



 

            Ayer hizo 15 años que murió el excelso poeta Rafael Alberti, aquel que no quiso ser académico de la lengua española porque no había terminado el bachillerato y tenía faltas de ortografía. Y todo esto me viene a la memoria porque pasé toda una mañana con él por la ciudad de Palma de Mallorca, tras nuestro encuentro en el Ayuntamiento, junto a Nuria Espert, y recorrer, después, algunas calles de la capital balear. De ello hace unos 35 años; mes más, mes menos.

            De aquel día me acuerdo la caminata que nos dimos por el Paseo de Mallorca, donde estaba mi periódico “Baleares”  y comentarle lo ágil que estaba, un tiarrón fuerte y con una voz muy masculina, pero con un alma exquisita.

            Le debió de gustar mucho mi entrevista a Rafael porque tuvo la delicadeza de enviarme por correos postal una octavilla firmada por él y por Nuria en la que decía ·”A Rivero, gracias”. Aún la conservo, aunque deslucida por el paso de los años.

De Nuria Espert guardo una anécdota de aquella misma mañana que tuvo que ver con la representación de Medea en el teatro romano de Mérida en el verano de 1979. Había ido con un par de amigas de mi pueblo de Brozas a escucharla en esta magna representación, desde que Margarita Xirgu la estrenara en 1933 en presencia del presidente de la República, Manuel Azaña. Pues bien la noche en la que la Espert estaba representando el papel de Medea, junto a Carlos Ballesteros, y  bajo la dirección de José Tamayo, hubo tal guirigay en el recinto del teatro que los actores tuvieron que parar la representación. Yo no sabía qué hacer y sólo le dije a mis dos amigas que aplaudiéramos. Aplaudimos tan fuerte que todo el teatro nos siguió y a los pocos minutos, los dos actores recomenzaron la actuación; Nuria, aún guardaba en su memoria este incidente y me agradeció que nos pusiéramos a aplaudir.
 
 
 

Como tenía intención de que Rafael, el Gran Alberto, me dedicara un libro, me compré ese día su famoso libro de poemas “Sobre los ángeles” (1927 – 1928), que me dedicó y en el que me hizo un dibujo que guardo en mi biblioteca con gran cariño de bibliófilo.

Un detalle más: Fui, por la noche, a disfrutar de la lectura de poemas de Nuria y de Rafael en el Castillo de Bellver. Yo sentado en el suelo mientras cientos de personas, aposentadas en sillas de tijera, escuchaban con respeto y admiración los grandes poemas de la literatura española. Fue una noche para disfrutar de la cultura

Y un último apunte: meses más tarde, allá por octubre de 1979, fue mi primer viaje a América, concretamente a Venezuela, Argentina y Brasil, donde pasé cerca de un  mes. En el avión de Iberia, un Douglas DC-10, me encontré con Rafael Alberti. Nos reconocimos y le volví a dar las gracias por el detalle de enviarme por correo postal una octavilla con el agradecimiento. Su contestación fue muy simple: “Rivero, ya está bien de darnos mutuamente las gracia”, y charlando un rato más… dejé de ver al admirado poeta gaditano. Esto es sólo intrahistoria, él ya está en el Parnaso, la patria de los buenos poetas.

lunes, 28 de abril de 2014

Desayuno con Elena Poniatowska



 


            Hace unos días tuve un gran encuentro con las letras hispanas: Desayuné en el Casino de Madrid con Elena Poniatowska, el último Premio Cervantes, más conocida como Sancha Panza. El acto estuvo presentado en el Foro de la Comunicación,  por el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, y en mi mesa tuve la suerte de coincidir con cinco amigas de Elena, tales como  la colombiana María Consuelo Mejía, que lleva muchos años viviendo en la capital de México, o la amiga de la infancia Celia Chaves García-Terrés, verdaderas apasionadas del trabajo que ha desarrollado Elena. Y a mi derecha, otra gran mujer, una extremeña de  Valencia de Alcántara, Fátima Picardo Pámpano, que ahora se dedica a las grandes inversiones inmobiliarias.

            Me dijo María Consuelo que Elena debe estar agotadísima, ya que no ha parado de estar en los medios, en actos de homenaje, en cenas, en la Universidad para recibir de manos del Rey el Premio Cervantes. Sin embargo, Poniatowska, con un traje típicamente mexicano, un antonino, parecido a un huipil maya, pero de un solo color, se sintió a gusto con los tertulianos. Alabó el rayo de sol que supone el jugo de naranja y la belleza del Salón Real del Casino de Madrid.

            Durante su intervención se vio a la verdadera Elena, una mujer comprometida con las mujeres y con los más débiles. Elogió lo que vienen haciendo algunas reconocidas féminas latinas, como la chilena Michelle Bachelet, que ha hecho tan buen trabajo, que ha sido relegida como presidenta, o de la argentina Cristina de Kichner, a la que le queda ya muy poquito de presidenta.

            Alguien le preguntó qué le parecía Fidel Castro. La escritora mexicana dijo que en 1959 acompañó al presidente Cárdenas para acudir en 1959 al encuentro con el nuevo líder cubano. Elena recuerda como gran emoción cómo fueron recibidos por los revolucionarios chocando sus machetes como si fueran aplausos; era un momento de alegría y esperanza; hoy Castro es un viejecito que debería haber dejado el poder mucho antes a otro cubano q ue no fuera su hermano….

            La obra de Elena Poniatowska está llena de pasión, dijo su presentador, José Manuel Blecua, el director de la Real Academia Española, con el que tuve el gusto de hablar para saber cómo iba ese homenaje que le propuse a Antonio de Nebrija en la villa de Las Brozas y me contestó que va bien, pero que lo trataría después de que se aprueben los presupuestos de la RAE.

            Elena había ducho que se interesaba por su defensa de las mujeres y que el narcotráfico ha hecho de México un país mucho peor que en los malos tiempos de Colombia. Esto es tan verdad como que un amigo mío que es de Chihuahua me desaconseja que visite ahora aquel estadio mexicano por el mal ambiente de peligrosidad que hay. Conocí Chihuahu0a y las Barrancas del Cobre, el más impresionante cañón del mundo. Muchísimo más importante, profundo y desconocido que el Gran Cañón del Colorado, pero esa… es otra historia.

Por último, Poniatowska dijo que estaba interesada en escribir una novela sobre la duquesa roja de Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo.

La conversación con Elena concluyó mientras me dedicaba uno de sus primeros libros, editado ahora en 2014 por Alianza Editorial, “Hasta no verte, Jesús mío”, publicada en 1969 y que le dio fama internacional. Elena me dibujó unos pajaritos, como hiciera Rafael Alberti al dedicarme en Mallorca el libro “Sobre los ángeles”, que lo tengo con dibujos del gran poeta de la Generación del 27. Unas joyas para mi colección personal.