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jueves, 27 de octubre de 2011

Subida al Parque El Ávila en el funicular Warairarepano














El viajero ha sido invitado a conocer el Parque Nacional “El Ávila” a través del sistema teleférico Warairarepano, que llega desde el final de la Avenida de Maripérez hasta los 2.250 metros de altura, llenos de nubes y coronado por el hotel Humboldt, hoy cerrado y abierto sólo los fines de semana.

El trayecto desde la base hasta arriba dura unos 20 minutos y tiene dos vistas: La de Caracas, soleada y con nubes y la parte que da al mar totalmente cubierta. Es asombroso, pero en la cima llueve todos los días, me cuenta Simón do Rey, hijo de un portugués nacido en la isla de, y guía turístico puesto a nuestra disposición.

Paseamos por la cima hasta el hotel Humboldt, que nos abre para visitar sus magníficos salones y un mural trabajado por un artista catalán, inspirado en la obra del Parque Güell de Dalí. Da pena ver cerrado esta magnífica obra construida en tiempos del dictador Marcos Pérez Jiménez. Se trata de una construcción típica de los años 50. Con decoración de la misma época y que conserva el gran salón y el salón Mucurubá, donde la insigne Celia Cruz, venía a cantar todos los años. Era el lugar de moda de la Caracas de los 50 y 60.



Este lugar de recreo para miles de familias caraqueñas en los fines de semana, se complementa con diversos restaurantes, dedicando especial atención a la arepera Venezuela, un espacio familiar que sirve comidas típicas venezolanas en la masa de maíz molido. También está la tienda del Alba, donde se venden –por cierto algo caros- los productos procedentes de los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.


Desde que está Chavez en el poder y se promulgó la constitución bolivariana, el teleférico fue expropiado a los dueños de Globovisión actualmente en la oposición, abriéndolo a las clases populares por muy poco precio la entrada, cuando no gratis total, me cuenta al regreso una de las trabajadoras del complejo y que conoce muy bien España al haber pasado su infancia en ella al haber sido su padre un diplomático venezolano.

martes, 25 de octubre de 2011

Turismo accesible en América Latina


Durante el desarrollo de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela (FITVEN 2011) se celebró un seminario internacional dedicado al turismo accesible, organizado por la eficaz Lorena Gutiérrez gerente de Capacitación y Formación del Ministerio de Turismo. Al seminario acudieron más de 400 personas y tuvo lugar en el salón María Guevara del hotel Puerta del Sol de la cadena española Celuisma, con hoteles en España, Colombia, México, Panamá, República Dominicana y Venezuela. http://www.celuisma.com/

Intervinieron María Milagros Granados y José Alfredo Dias, quienes hablaron sobre Turismo accesible en Venezuela desde la óptica del artículo 81 de la Constitución del país que habla del derecho de todos los ciudadanos discapacitados y que dice textualmente: “Toda persona con discapacidad o necesidades especiales tiene derecho al ejercicio pleno y autónomo de sus capacidades y a su integración familiar y comunitaria. El Estado, con la participación solidaria de las familias y la sociedad, le garantizará el respeto a su dignidad humana, la equiparación de oportunidades, condiciones laborales satisfactorias, y promoverá su formación, capacitación y acceso al empleo acorde con sus condiciones, de conformidad con la ley. Se les reconoce a las personas sordas o mudas el derecho a expresarse y comunicarse a través de la lengua de señas venezolana”.

El argentino Alejandro López expuso el problema de los discapacitados en su país. Alejandro es licenciado en Turismo y tiene a su hermano Pablo con parálisis cerebral. Es asesor de Turismo Accesible en la defensoría del Turista. Argentina será el primer país que pondrá en marcha el Instituto de Educación a Distancia sobre Turismo Accesible, que brindará a partir de marzo de 2012 seis capacitaciones orientadas al desarrollo profesional y la especialización sobre esta temática.

Continuó en el uso de la palabra Andre Boudeguer, una arquitecta especializada y Jefa del Departamento de Accesibilidad del Servicio Nacional de Discapacidad de Chile, quien habló en su conferencia sobre “La accesibilidad universal, la nueva realidad de Chile”.

El cuarto ponente fue el ecuatoriano Alfonso Morales, un hombre en sillas de rueda, que trató el tema “La accesibilidad: derecho ciudadano y oportunidad de servicio”. Basó su conferencia en su experiencia personal para quitar barreras arquitectónicas en su ciudad natal: Baños de Agua Santa en donde fue concejal de su Ayuntamiento. Su trabajo le ha valido varios premios nacionales como el de CONADIS 2007 concedido por el Congreso Nacional de Discapacitados y también ha obtenido algunos reconocimientos internacionales, como “The Ruth”, entregado en Orlando (Florida) en 209 por la Society for Accesibility Travel and Hospitality y también el “Reina Sofía”, entregado en España en marzo de este año y valorado en 15.000 euros.

En las intervenciones finales un profesor sordo, asistente al acto, agradeció en el seminario, sorprendiéndose de los mucho que aún falta por hacer en este tema en Venezuela. En el uso de la palabra y durante la clausura, el ministro de Turismo, Alejandro Fleming, le invitó a formar parte del comité que trate el tema de la discapacidad y el turismo.

Durante la clausura, Fleming habló de que su Gobierno promueve una política de inclusión social, sin trato diferenciado de los venezolanos. Así dijo que por mandato constitucional ha de haber un programa permanente de ayuda al discapacitado. Por último informó que en 2012 se pondrá en funcionamiento en la zona andina de Mérida el funicular más alto, más largo del mundo y también el más útil para los discapacitados.

sábado, 22 de octubre de 2011

FITVEN 2011 en Isla Margarita

El viajero ha recalado en el hotel Venetur Margarita, un antiguo Intercontinental, rescatado por el Gobierno para renovarlo y convertirlo en un exponente de la cadena hotelera Venetur, propiedad del Estado. Aquí, en sus 13.400 metros cuadrados, se celebra la sexta edición de la feria internacional de turismo de Venezuela (FITVEN 2011).


La feria está distribuida en tres pabellones: Internacional Nacional y Técnico. En el primero se muestran las bellezas de once naciones invitadas, entre ellas destaca la vecina Colombia, que es el país invitado y al que llegó su ministro de Turismo, Sergio Díaz-Granados. También está España, en cuyo stand una agradable canaria me ofrece un folleto de diversos destinos turísticos de mi país, en el que destaca en las páginas 2 y 3 un amplio reportaje sobre El Jerte, La Vera y Ambroz, triángulo de valles extremeños, en mi amada tierra, publicado por la Oficina Española de Turismo en Miami y que se distribuye en español por Estados Unidos, Colombia, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela. Otros países presentes son Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Curaçao, Ecuador, Nicaragua, República Dominicana e Indonesia.





En el Pabellón Nacional se encuentran las diversas zonas turísticas del país. Uno tomó folletos de los lugares que he visitado en este viaje, como Bolívar y Margarita, amén de Caracas, Valencia del Rey, con su importante monumento de Carabobo, la batalla decisiva contra los españoles en la Guerra de la Independencia y de Mérida, la ciudad universitaria, en plenos Andes.





En el pabellón técnico se encuentran las empresas receptivas y emisoras del turismo venezolano, así como compañías aéreas y un pabellón propio de Venetur. El evento fue inaugurado por el canciller Nicolás Maduro, al que acompañaban los ministros de turismo de Venezuela, Alejandro Fleming; el de Colombia, Sergio Díaz-Granados y el de Ecuador, Freddy Ehlers.



Más información: http://www.fitven.gob.ve/




jueves, 20 de octubre de 2011

El Salto Ángel, un regalo de Dios a Venezuela























Si el día de ayer fue una jornada inolvidable, la de hoy fue memorable y extraordinaria. Tuve la gran oportunidad de visitar el Salto Ángel, una de las siete maravillas naturales de la Humanidad. Todo el mundo ha pido hablar de él, pero sólo el 5 % de la población venezolana ha ido a conocerlo por tierra o por aire.

El viajero se había levantado temprano, a las 4 de la madrugada pero el salto no llegó a verlo por primera vez hasta las 11,03.Fue un largo viaje de algo más de 90 kilómetros desde el puerto de Canaima hasta llegar a ver coronada la aventura.

En una canoa con motor fuera borda que los indígenas llaman curiara que pilota Saúl, un pemón que trae a su hijito Saúl de sólo cuatro años. El niño me da pena, pues a esa temprana edad ya está levantado a las 5 de la mañana. Me cuenta Héctor, otro pemón, cuyo nombre en su idioma es Mumba que al nacer un niño queda bajo la tutela de su padre quien le enseña su profesión y cómo andar por la selva. La economía del pueblo pemón era antes la pesca y la recolección de frutos; ahora lo 1.165 (creo que nació uno ayer) se dedican al turismo, una actividad mucho más productiva. Son amables y muy educados, aprenden con primor las labores propias del sector turístico y atienden con una sonrisa al viajero que hasta aquí se acerca.

Me cuenta William Chung, relaciones públicas del hotel Venetur Canaima, www.venetur.gob.ve que a esta zona de Canaima llegan muchos rusos, chinos y japoneses, sin olvidarse de los españoles. A mi vuelta me encontré con una pareja italiana, que disfrutó del Salto Ángel desde las alturas, en una avioneta que se acercó hasta allí y cuyo viaje cuesta entre 500 y 600 bolívares, (unos 50 euros). También quedaron extasiados.

Llegar hasta el salto cuesta lo suyo; se sufre, se busca la meta, se observa la selva desde el centro del río, mientras cae una manta de agua que me deja empapado. La ropa seca, en una bolsa de plástico como la cámara fotográfica. Los rápidos hace que el viaje se convierta en peligroso, pero la maestría de Saúl resuelve la situación. Se llega a la Isla del Ratón, a la vera del río que trae las aguas del Salto Ángel.

¿Y qué decir de mi impresión personal al ver esta maravilla de la naturaleza? Sin duda ha sido la jornada cumbre de este viaje. Contemplar con paz y sosiego el Salto Ángel, da una gran energía positiva. Es algo único, extraordinario, maravilloso, delicioso, singular, de una belleza inenarrable...

Los indígenas llaman a este salto Kerepacupay Vena, pero cuyo nombre es conocido como Salto Ángel, por el norteamericano Jimmy Ángel, lo descubrió en los años 30 del siglo pasado. Tiene una caída libre de 979 metros y el agua tarda en llegar a la base más de 25 segundos. Un tiempo a solas con uno mismo, observando en silencio la belleza del lugar y reflexionando del regalo que el Dios de la naturaleza le donó a los venezolanos.


Ahora se comprenden mejor las palabras con las que se quiere atraer a viajeros hasta este bello país hispano: “Venezuela, conocerla es tu destino”

miércoles, 19 de octubre de 2011

Por la Laguna de Canaima











19 de octubre de 2011,

Día de San Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura.

El viajero ha tomado un avión privado desde Puerto Ordaz hasta la pista de la selva venezolana, del Parque Nacional de Canaima. El aparato era un BaE Jetstream 32, de 18 plazas, en el que volábamos sólo 14 pasajeros. El avión comenzó a rodar en la pista de despegue a las 8 de la mañana y 40 minutos más tarde entrábamos en la de Canaima. Mientras a la izquierda se veía al despegar el hotel Venetur Orinoco con las cascadas que ayer visitamos, al llegar las cascadas que dan a la Laguna de Canaima.

Hacia las diez de la mañana, tras visitar el campamento, se toma una barca curiara, construida de un solo tronco del laurel, un árbol que los habitantes de esta zona de Venezuela, los pemones, encuentran cada vez más lejos de su tierra. Después se sale a visitar la laguna de Canaima con sus respectivos saltos, entre ellos Ucaima, La Golondrina y Guadaima.

Es curioso el agua de esta laguna, negra con una preciosa espuma blanca, que es un champú natural para el cabello. El color del agua en la orilla es parecido al de chocolate, color que le proporciona una la vegetación abundante que hay.

Tras un almuerzo reparador, viene una siesta a la española que al viajero le sienta muy bien para comenzar el viaje al cercano Salto del Sapo, cuyo nombre se debe a un sapo que habita allí en los meses de invierno. El rápido tiene unos 45 metros de altura y para llegar hasta él hay que cruza la laguna Canaima, hacer una larga caminata por la sabana para aposentarse por encima de la cascada: bellísimo el lugar. En el lugar se ven dos clases de hormigas: Las rojas, que se clavan en la piel del senderista, y que desprenden un olor especial. Son comestibles y entre los pemones tienen fama de afrodisiaco. La segunda la llaman “24 horas”, pues si tienes la desgracia de picarte tienes fiebres durante todo un día y es sin contar la serpiente coral, a la que en Venezuela llaman “tres pasitos”, que son los que das antes de caer fulminantemente muerto, eso son contar con la temida anaconda.


Posteriormente del corto paseo en barca, se camina por la zona selvática para entrar debajo de la cascada, donde caen cada segundo miles y miles de litros de agua. Se cruza con cierto temor debajo de las piedras donde se derrumba el líquido y se pasa a la otra orilla donde se ve como cae el agua y se capta la energía positiva que hay en el lugar. Sin duda, una gran experiencia, que se complementa con la bellísima puesta de sol que enhechiza el alma al abrir las compuertas del espíritu. Una inolvidable jornada.

martes, 18 de octubre de 2011

Unas horas por Caracas













Hoy he vuelto a recordar mi primera estancia en Caracas, en octubre de 1979, bajo el mandato del presidente Luis Herrera Campins. Ese año me había alojado en el hotel Tamanaco, donde tuve la suerte de coincidir con Miss Mundo, una preciosa venezolana. Hoy estoy en el hotel Venetur Alba Caracas de cinco estrellas, el que fuera hasta hace unos años el Hotel Hilton. Por cierto, muy buena profesionalidad el personal de este hotel.

El día de hoy comenzó con una visita a la Casa Natal del Libertador, a donde nos llevó el taxista Alejo González, un español de Cádiz, que lleva viviendo ininterrumpidamente en Venezuela desde 1958 donde ya ha echado raíces al casarse con una india, que le ha dado dos hijas y dos preciosas nietas.

La Casa del Libertador, situada en una manzana de la ciudad histórica, se encuentra en una casa de mediados del siglo XVII, donde Simón Bolívar y su familia vivían. Hay un árbol de época, donde se cuenta que el niño recibía las lecciones de un maestro particular y una capilla, donde se conserva el altarcito donde el joven recibió el sacramento de la Confirmación. El folleto turístico que se halla dentro de mi habitación en el hotel cuenta lo siguiente: "Museo Bolivariano. La casa natal del Libertador Simón Bolívar es una remebranza a la Caracas de los techos rojos con todo el legado patrimonial del padre de la Patria".

Tras la visita de rigor por toda la casa, nos trasladamos hasta su tumba, en la Avenida del Panteón. Está totalmente en obra que ha de terminar antes de que acabe el año. Me trajo un recuerdo impresionante, ya que en 1979 me hice una diapositiva en las escaleras principales del templo al salir impresionado de tal lugar histórico para España y Venezuela.

Y de aquí a la Avenida de los Próceres, ahora mucho mejor que hace 32 años, lugar donde se celebran los desfiles militares pero sobre todo se conservan las figuras más importantes de la independencia.

Una cerveza en el restaurante Las Terrazas, donde creo que yo cené una noche de hace una treintena de años puso el punto final a la visita de la ciudad.

Nos acompañó en esta visita un joven estudiante que está haciendo sus prácticas profesionales turísticas en el hotel Venetur, Víctor Guillén, a quien hay que darle un fuerte aplauso porque estuvo varias horas más con nosotros.

domingo, 16 de octubre de 2011

Un paseo por la Albufera












Si la asamblea de los Cronistas Oficiales estuvo bien, la explicación de las diversas comunicaciones sobre temas de Valencia, incluso la visita a la magnífica Biblioteca Valenciana, instalada en el antiguo convento de San Miguel de los Reyes, fueron interesantes, pero lo mejor de todo –hasta que dejé el congreso- fue el corto paseo que hicimos a bordo de una barca de 28 plazas por la Albufera.


Ya habíamos aprendido que la Albufera tenía 24 kilómetros cuadrados y que se había quedado ahora unos 14 de superficie de agua, que había sido propiedad del rey y de noble propietarios y de vuela a la Corona; posteriormente, del Estado y que en 1911 la ciudad la recuperó para uso, disfrute y trabajo de sus ciudadanos: Que se siembra arroz, que es un territorio único de avifauna y que hoy el pueblo de El Palmar de unos 700 habitantes, es un verdadero parque temático de restaurantes típicos…


Pues bien, a pesar de todas interesantes historias -muy atractivas para los cronistas lo mejor de todo fue el viaje en barca de·”El Tío Pastilla”, Vicente Torrent Estevens (Móvil 629 675 092) y que durante aproximadamente una hora nos hizo recorrer los cañizos y los islotes llenos de juncos que atraen a una gran cantidad de avifauna, como patos de cabeza azul y grisáceas las hembras; garzas reales y algún otro pájaro que vimos como se alimentaba directamente de los peces que ofrece el lago. Una verdadera lección natural incluso alguien me dijo cual era la barraca donde se rodó la serie “Cañas y barro”, obra del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez.


Una pequeña estancia para dar una visual ala ciudad de las artes y las Letras y… regresar a Madrid para volar a Venezuela para visitar Caracas, Canaima, el Salto del Ángel y la isla Margarita.


Como yo venia a hablar de mi ponencia, diré que trataba de mi paisano Nicolás de Ovando, de quien este año se cumple el V centenario de su muerte e Sevilla, tras gobernar las Indias (República Dominicana y Haití, de 1502 a 1509), sustituyendo al almirante Cristóbal Colón. Ovando pacificó la isla, explotó las minas, creó hasta 14 ciudades en la isla de la Española, fundó hospitales y mandó reconocer y conquistar la isla de San Juan (Puerto Rico) y la isla Juana (Cuba). La ponencia dice más cosas, pero como en el congreso éramos muchos para hablar, no quiero pasarme ni un minuto de los cinco que nos dieron. Lean la crónica cuando se publiquen las actas…


Ah y como no quiero molestar más con el teclado al roncador que está detrás de mí en el AVE. Amén