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domingo, 24 de noviembre de 2019

La mejor ensaladilla rusa de Madrid





            Hay que ir hasta el restaurante La Gaditana, en el número 56 del Paseo de la Castellana de Madrid, para probar la mejor ensaladilla rusa de la capital. Junto a Raúl y Rubén, los hijos del propietario, Antonio Martínez, un constructor murciano, reconvertido en profesional de la hostelería y casado con una gaditana, de ahí el nombre de local, ha sabido captar lo mejor de la cocina andaluza. Por eso están las especialidades de “Cai, Cai”: Tortillas de camarón, cazón en adobo, ortiguillas, arroces marineros, fritura de pescaíto, atún rojo, mariscos… etc.




            Teniendo como compañeros a dos ilustres gastrónomos, como al actor Pepe Ruiz, más conocido como Avelino, y compañero en la Serena Orden de la Amistad y a la miembro de la Academia Española de Gastronomía, así como de la Academia Internacional del Vino, Ana Alonso de Letamendía, nos dimos el buen gusto de saborear, junto a otros compañeros de la Academia de las Artes Culinarias de Madrid, los excelentes platos que fuimos degustando en una amplia mesa del restaurante, antes de premiar por su buen hacer.




            Todo comenzó con una sustanciosa tortilla de camarón, al estilo gaditano, seguido de unas ricas rodajas de berenjenas fritas, acompañadas de un excelente salmorejo con virutas de jamón y huevo. Me encanto el pastel de ortiguillas, algo que comí hace años en Algeciras, y al que me invitó el entonces alcalde. Fue en 1997, cuando estuve trabajando para el Turismo de España en la Ryder Cup en el campo de golf de Valderrama y yo me alojaba en un hotel de Algeciras. Tal fue el éxito turístico de este campeonato mundial de golf, que por cierto ganó el equipo español comandado por el cántabro Severiano Ballesteros. Fue algo único, pues fue el primer encuentro golfístico que se celebró fuera de Inglaterra.



            Hubo otros platos típicos andaluces, como el cazón en adobo, al que llaman bienmesabe, o una sartén con revuelto de huevos y patatas y atún rojo de almadraba, son olvidarse de un riquísimo arroz. He querido dejar para el final, aunque se puso al principio, el plato estrella: La ensaladilla rusa con caviar, a la que la Academia de las Artes Culinarias de Madrid, encabezada por Joaquín Ruibérriz de Torres y Navarro-Pingarrón, presidente de la entidad, entregó un diploma, haciendo a Antonio Martínez y a sus hijos embajadores de la misma.



            Fue una jornada gastronómica muy agradable, al mismo tiempo que se ofrecía el almuerzo por unos magníficos profesionales que además tenían el restaurante lleno, siendo un miércoles. Todo un éxito de estos restauradores y sus cocineros y personal de sala. Mi más cordial enhorabuena.
 www.tabernalagaditana.com

viernes, 1 de noviembre de 2019

Galardón de la Academia de las Artes Culinarias







            La Academia de las Artes Culinarias de Madrid, que preside Joaquín Ruibérriz de Torres y Navarro Pingarrón, premió ayer en el restaurante la Clave, en la calle Velázquez, 22, de Madrid a su dueño Tomás Gutiérrez Román  con el primer galardón “Premio a la Excelencia Empresarial 2019” por su labor en la promoción, fomento y divulgación de las artes culinarias de Madrid, por su trayectoria profesional en el sector de la restauración, el asociacionismo empresarial madrileña, por ser un gran embajador de los productos agroalimentarios de España, y por la calidad y servicios excelentes en sus establecimientos”.





            Al llegar al restaurante La Clave, el grupo de académicos se encontró con un ilustre cliente, el maestro Julio Aparicio, con quien nos hicimos una foto para la posteridad, pues todos recuerdan en la historia del toreo cortó cuatro orejas y un rabo la tarde de su alternativa, allá por el año 195o en la plaza de Valencia.



            Posteriormente, en un apartado de La Clave, fue el homenaje íntimo de los comentaristas gastronómicos al maestro de la restauración española, Tomás Gutiérrez, quien estaba acompañado de su dinámica hija Ainhoa. Tomaron la palabra Miguel Casas, de la “Guía Miguelín” y José Luis Santamaría, de FEPET, elogiaron la labor de este empresario de la restauración.



            Tomás llegó desde su Bornos natal (Cádiz) hasta Vallecas con una maleta llena de ilusiones y mucha ganas de trabajar en lo que fuera, incluso de camarero. A los cinco años montó su primer restaurante a medias, en la calle Menéndez Valdés y después la cafetería Julpi, cuyo nombre se ha quedado hasta hace poco tiempo. En 1996 adquirió el Museo Chicote, donde este cronista le conoció en persona presentado por un buen amigo, Pedro Galindo, cacereño de Portezuelo y por entonces presidente de la Federación Española de Hostelería y director de la publicación “Industria Hostelera” En este bar - museo de Perico Chicote, Camilo José Cela junto a Jaime Campmany y Francisco Umbral crearon su Peña Literaria, y por la profesionalidad y el buen hacer la cadena de televisión MTV y Campari lo eligen como el mejor bar de Europa. Tomás preside la asociación hostelera “La Viña”  y lleva ya cuatro legislaturas seguidas. Con el tiempo, tuvo hasta 16 establecimientos abiertos, pero la última crisis económica le obligó a cerrar varios de ellos. Hoy cuenta con dos restaurantes “La Clave”, uno en la calle Velázquez, 22 de Madrid, donde se celebró el acto de entrega del Diploma, y otro en la  cercana Tres Cantos. La labor de su gente de cocina y comedor es digna de elogio, tanto que su jefe de cocina, Pepe Filloa, recibió el “Gran Collar de la Orden del Culto de Paul Bocusse”.



            Su hija Ainhoa, sentada a mi lado, me cuenta que el nombre de la Clave viene de esta antigua carbonera de finales del siglo XIX (año 1894) en cuyos bajos hay un arco con una piedra que es la clave que lo sustenta todo.



            Todos y cada uno de los miembros de la Academia de las Artes Culinarias de Madrid le dedicamos unas palabras. Muchos de nosotros elogiamos la labor de trabajo durante décadas de Tomás, pero también dijimos que tiene en su hija Ainhoa una fiel seguidora de su labor. En mi corta intervención, le recordé a Tomas quién nos presentó y que Perico Chicote fue un destacado miembro del Skal Internacional de Madrid, entidad que tengo el honor de presidir y que viene agrupando desde su creación el 4 de marzo de 1953 a los más destacados profesionales del sector turístico madrileño.


            Unos ricos torreznitos y una croqueta de pringá de entrada, más una sopa de cocido y un cocido completo, excelentemente preparado por Pepe Filloa y sus muchachos de la cocina, acompañado de un vino Castillo de Pioz, a base de Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon, puso punto final al homenaje. Como dato curioso, Pepe se presentó en la sala con una botecito del mejor azafrán de su tierra manchega. https://restaurantelaclave.com/